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domingo, 13 de noviembre de 2016

HISTORIA. LA EDAD MEDIA. Comentario de texto.

TEXTO: La Batalla de Roncesvalles
“Se encamina Carlomagno a España, con el mayor aparato guerrero posible; una vez franqueada la cadena de los Pirineos, se le entregaron todas las plazas y fortalezas, pero a su retorno, en los mismos Pirineos, experimentó algo de la perfidia de los Vascones.

Pues, cuando el ejército desfilaba en larga columna, como lo exigía lo abrupto y estrecho del lugar, los Vascones, que habían tendido una emboscada en la cima del monte, se abalanzaron sobre la columna que escoltaba a la impedimenta, y empujaron a los soldados que la protegían a un valle situado más abajo y trabando batalla los mataron hasta el último.

Después de los cual, apoderándose del botín, protegidos por la noche que caía, se dispersaron con gran rapidez...

Porque el enemigo, realizada la hazaña, se dispersó de tal manera, que ni siquiera la “fama” pudo hincar el lugar donde poderlos buscar."

Eginhardo, “Vita Karoli”, 830


Se nos presenta para comentar un texto perteneciente a la obra “Vita Karoli”, escrito por Eghinardo, cronista oficial de Carlomagno, y publicada en el año 830. Trata de la “batalla de Roncesvalles” que enfrentó a los francos, con Carlomagno al frente, y a los vascones (según este autor).

Para realizar el comentario seguiré el siguiente procedimiento: clasificación, análisis e ideas fundamentales, comentario del texto atendiendo a la contextualización y relación del texto co los contenidos vistos. Finalizaré el comentario con un breve resumen a modo de conclusión citando la trascendencia histórica del texto así como su objetividad.

l.- Clasificación
Nos encontramos ante un breve fragmento de texto extraído de la obra “Vita Karoli Magni”, se trata pues de una fuente histórica de carácter primario, ya que aunque el autor no vivió en primera persona los hechos narrados, sí que es un testigo directo de los acontecimientos vividos durante este periodo carolingio, siendo por tanto un documento original de la época.  Por su naturaleza se trata de un texto de carácter literario y biográfico, ya que este texto, la “Vita Karoli” es una biografía que relata la vida del rey Carlomagno. El texto fue redactado entre 830 y 833 aunque hace referencia a un acontecimiento sucedido en un momento anterior, la batalla de Roncesvalles que ocurriría posiblemente en el año 788 (aunque otros autores la sitúan en 808) y se inscribiría en el contexto de los intentos de realizar en la zona una Marca Hispánica carolingia.
El nombre del autor es Eginhardo que fue un erudito de la corte carolingia, profesor de la escuela palatina de Aquisgrán y escritor y que vivió en entre el siglo VIII y IX, es por tanto un autor individual. El destinatario es el público en general, los súbditos del Imperio Carolingio, y su misión es dar a conocer la vida del emperador franco Carlomagno, siendo por tanto un documento público y el ámbito del texto es internacional. El libro Vita Karoli Magni o Vita Caroli Magni (Vida de Carlomagno en español) es una biografía de Carlomagno y fue la primera escrita sobre un rey europeo. El autor intenta imitar en su obra el estilo del historiador de la Roma antigua Suetonio en sus doce biografías en Las vidas de los doce césares.

2.- Análisis
La narración tiene como tema central el desarrollo de la batalla de Roncesvalles. Las ideas principales hacen mención a lo sucedido antes de la batalla (éxitos de Carlomagno) y a la propia batalla (suceso del barranco de Roncesvalles). Indicaremos que este lugar se sitúa en la frontera navarro-francesa.
El breve fragmento que comentamos podemos dividirlo en dos partes: en la primera narra los éxitos iniciales de la campaña militar, dejando para la segunda el relato de la batalla en sí.

En el texto vemos cómo el autor se posiciona claramente a favor de los francos tratando de atenuar la derrota. Nos habla de la toma de Pamplona a la vuelta de su viaje dado que, el objetivo principal de la expedición (la entrega de Zaragoza) no se consigue.
En la segunda parte el texto es muy escueto. En la práctica se reduce a decirnos que una `pandilla” de pérfidos vascones, al amparo de la noche y del terreno, se apoderan del bagaje del ejército huyendo posteriormente. Por otras fuentes coetáneas sabemos que no fueron únicamente los vascones quienes participaron en la emboscada. Seguramente que, junto a ellos, habría pamploneses (huidos tras el asalto y quema de la ciudad), musulmanes de la zona media de la actual Navarra) y otras gentes vecinas. Estas mismas fuentes agregan que los muertos en el combate (al margen si se dio en Roncesvalles o en sus proximidades) no fueron unos cualesquiera sino un buen número de nobles (profesionales, por tanto, de la guerra) y que el suceso motivó unas posteriores expediciones de castigo enviadas por el mismo Carlomagno. Es decir, el acontecimiento, tuvo más repercusiones que las indicadas en el texto. Podemos indicarles de forma escueta: no consolidación de la marca hispánica, pérdida de bastantes miembros de la alta nobleza franca y saqueo de un muy necesario botín para financiar otras expediciones.
Aclaración de conceptos:
 Carlomagno: rey de los francos durante la segunda mitad del siglo VIII y principios del silgo IX, fue el fundador del Imperio Carolingio que más tarde se convirtió en el Sacro Imperio Romano Germánico.
Vascones: fue el nombre dado por los romanos en la Edad Antigua al pueblo de la península ibérica cuyo territorio se extendía por Navarra, parte de Guipúzcoa, de Zaragoza y de La Rioja. Tras la invasión musulmana de la península ibérica a principios del siglo VIII, los descendientes de los vascones, que habían adoptado el cristianismo durante el Bajo Imperio, se reorganizaron hacia el siglo IX en torno a las entidades feudales del ducado de Vasconia, en el área de Gascuña y la del reino de Pamplona.
3.- Comentario
Este suceso  descrito en este texto debemos enmarcarlo en los intentos de Carlomagno, rey de los francos, por asentarse en la Península Ibérica y establecer un “estado-tapón” que protegiese sus dominios de las “razzias” musulmanas (frenadas, en un primer momento, por Carlos Martel, abuelo de Carlomagno, en la batalla de Poitiers). Nos referimos a la “Marca hispánica”. Para ello, le era necesario controlar las ciudades más importantes de la zona, a saber, Pamplona, Barcelona y Zaragoza (esta última, en manos musulmanas, pieza fundamental para el dominio de la zona media del Ebro).

Tras largas negociaciones logra el asentimiento de las tres ciudades y, con un ejército no demasiado preparado para la guerra, pasa la frontera pirenaica por sus dos extremos camino de Pamplona y Barcelona. El cuerpo de ejército desplazado a Barcelona llega sin ningún problema y se establece en la ciudad. No va a ocurrir lo mismo con el segundo contingente. El primer susto se lo da la ciudad de Pamplona que no le abre sus puertas. Llega, tras atravesar sin demasiadas dificultades territorio musulmán, a las puertas de Zaragoza. Allí se encuentra con una revuelta que, entre otras cosas, ha provocado la destitución del alcalde y la ruptura del pacto previamente establecido. No provisto de medios suficientes para sitiar la ciudad debe conformarse con la entrega del alcalde y una fuerte suma de dinero. La vuelta desde Zaragoza hasta los Pirineos no estuvo exenta de problemas, destacando el ataque que a manos musulmanas sufre a su paso por Tudela (donde le arrebatan a su prisionero zaragozano), el nuevo desplante de los habitantes de Pamplona (por lo que asalta, incendia y saquea la ciudad) y la llamada batalla de Roncesvalles (a la que hace, preferentemente, referencia el texto).
Todos estos hechos habría que ponerlos en relación con una serie de procesos que hemos visto dentro de la evolución histórica de la Península Ibérica en estos siglos, en primer lugar, y como ya hemos mencionado, las intenciones de Carlomagno de controlar estos territorios para alejar de las fronteras del reino franco la presión ejercida por los pueblos musulmanes de Al Ándalus y alejarse también de las posibles razzias musulmanas. En segundo lugar debemos comentar estos acontecimientos en relación a los problemas internos que vive en estos momentos el emirato andalusí, como algunas de las marcas, en este caso la marca superior, con capital en Zaragoza, y lideradas en muchos casos por muladíes mantienen una cierta autonomía del emirato y como para mantener esta autonomía van a valerse a veces de la ayuda de pueblos no musulmanes como los francos, de hecho, Carlomagno entró en la península llamado por el gobernador musulmán de Zaragoza para luchar contra el ejército de Abderramán I, y en tercer lugar deberíamos mencionar como en este contexto van a surgir unos núcleos de resistencia en el noreste peninsular que van a conseguir subsistir en estos primeros momentos jugando a dos bandas, ayudándose unas veces de los francos para contener las ansias expansionistas musulmanas y poniéndose al lado de los muladíes cuando los francos se muestren demasiado exigentes. De hecho Pamplona iría saltando de estar bajo poder musulmán o al menos sometido a este a estar sometida al poder franco. El emir cordobés con sus fuerzas armadas recuperó su poder en Pamplona y su soberanía fue acatada por Jimeno el Fuerte. En el 806 la aristocracia pamplonesa se fue organizando en oposición al califato e incorporándose al Imperio carolingio de Ludovico Pío, sin conocer los términos de esta mutación política. La marca hispánica carolingia de la "Navarra nuclear" era un condado de unos 4000–5000 km² y sólo debió de tener un único conde, Velasco al-Yalasqí, ya que en el 816 se produjo el derrumbamiento de estas marcas en el Pirineo occidental, siendo por tanto efímera y sin cambios profundos. Mientras, Álava entró en la órbita de la monarquía asturiana cuando el príncipe Fruela I venció a los rebeldes vascones, capturó a la que sería su futura esposa, Munia y convirtió este territorio en el baluarte oriental de la monarquía asturiana y manteniendo la descripción de vascones para sus habitantes. En el resto del territorio navarro tras la enérgica reacción sarracena, se volvió a instaurar el sistema de obediencia indirecta a Córdoba, considerándose que se establece el Reino de Pamplona con su primer rey Íñigo Arista, que contaba con el apoyo de los Banu Qasi de la ribera y que era tributario del emir de Córdoba, pero mantenía su propio gobierno y la religión cristiana. Y no será hasta el siglo X, cuando Sancho Garcés I (905–925) se alce como rey y rompa definitivamente los compromisos con Córdoba, surgiendo así el Reino de Pamplona que comienza su lenta expansión hacia el sur.


5.- Conclusiones

La batalla de Roncesvalles (año 778), punto central del texto, debemos enmarcarla en los intentos de Carlomagno por establecer la Marca Hispánica con la que proteger sus tierras de un posible asalto musulmán.

El autor, favorable a Carlomagno por su condición de cronista, narra el suceso como una simple escaramuza ocultando la importancia del mismo y achacando su responsabilidad únicamente a la perfidia de los vascones.

El acontecimiento, dentro de lo que cabe, tuvo como consecuencias inmediatas la no consolidación del dominio de los francos en todo el valle del Ebro (únicamente lo harán los condados catalanes) y el envío de dos o tres expediciones militares para castigar a los vascones (la más importante la comandada por los condes Eblo y Aznar que terminará en otra sonada derrota en los mismos parajes).
Podemos mencionar también la importancia de estos acontecimientos en el mundo literario ya que será este hecho uno de los narrados en el Cantar de Roldán, el comandante carolingio encargado de la retaguardia que será muerto por los vascones. Este cantar es tal vez el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa


Indicar, por último, que la mitificación de esta batalla por el nacionalismo vasco nos parece que no está de ninguna manera justificada. La batalla de Roncesvalles no podemos enmarcarla en ninguna guerra de liberación de los vascos contra los francos sino en el interés de los francos (principales protagonistas del momento europeo) en protegerse de un posible ataque musulmán.


HISTORIA. LA BAJA EDAD MEDIA. Evolución política y económica

Sólo nos quedaría por repasar la evolución política de los reinos hispanos durante la baja Edad Media, un periodo de crisis que va a contrastar con el anterior periodo de crecimiento.
A partir de mediados del siglo XIV y durante el XV entramos en una etapa de crisis en todos los aspectos: demográfica, económica, social, feudal y religiosa; estudiaremos esta crisis en los reinos hispánicos.
En lo político se complica más la situación ya que los reyes quieren recuperar, basándose en el derecho romano, todo el poder perdido con el feudalismo, esto enfrenta a las monarquías europeas en duras luchas contra la nobleza que se resiste a dejar escapar sus prerrogativas. Durante este periodo vamos a ver la lucha de los reyes, tanto en Castilla como en Aragón por recuperar su poder, y en un proceso paralelo veremos las tendencias hacia la unificación que se van a producir, atendiendo sobre todo al encumbramiento de una misma dinastía reinante en ambos reinos, los Trastámara, en Castilla Enrique II se hará con la corona ayudado por un sector de la nobleza tras asesinar en Montiel a su hermanastro el rey Pedro “el cruel” (mientras la nobleza llamará a Enrique “el de las mercedes”) y en la Corona de Aragón, tras el compromiso de Caspe en 1412 se alza con la corona el regente de Castilla, Fernando “el de Antequera”, marcando así el camino hacia la unión que quedará plasmado en el matrimonio años más tarde de los herederos trastámaras de ambas coronas, Isabel de Castilla (heredera al trono castellano tras el Tratado de los Toros de Guisando en 1468) y Fernando de Aragón

Como ya vimos, desde el punto de vista económico la producción no alimenta a una población que crece, y las malas cosechas acaban agravando aún más la situación. El hambre y las malnutriciones son el caldo de cultivo ideal para la propagación de terribles enfermedades como la Peste Negra o bubónica que acabó con un tercio de la población europea. 


miércoles, 9 de noviembre de 2016

HISTORIA. LA EDAD MEDIA. Evolución económica

Un último apartado del tema va a estudiar la evolución económica de la Edad Media donde vamos a ver tres grandes fases. Aquí os dejo el esquema.

HISTORIA DE ESPAÑA. LA EDAD MEDIA. El régimen señorial, orígenes y características.

El Régimen Señorial es un sistema social, jurídico y económico en el que se va a desarrollar Europa Occidental entre los siglos III hasta el XVIII. La característica principal del señorío es la existencia de una gran propiedad o grandes extensiones de tierras cuyo propietario es un señor, que va a tener a su disposición de una amplia cantidad de campesinos como mano de obra servil y muy barata.

El régimen señorial en España aun teniendo la misma base y estructuras similares que el que se desarrollo en el resto de Europa, tiene sus propias características determinadas por la situación histórica de la península (la reconquista y expansión hacia el sur). El monarca entregaba grandes propiedades a sus señores nobles, a cambio del apoyo militar de estos en sus enfrentamientos con los musulmanes. A medida que se avanzaba hacia el sur y aumentaba el territorio de los reinos cristianos se iban creando nuevos señoríos y grandes propiedades.

El origen del régimen señorial hunde sus raíces en el bajo imperio romano y en la ruralización de su economía en los últimos años (recordad la crisis del siglo III, cuando el poder del emperador se debilita y las ciudades pierden peso a medida que la sociedad se ruraliza), lo cual junto a las invasiones germánicas (como los visigodos o los francos) fue el origen en Europa del sistema feudal que se desarrollo posteriormente durante toda la edad media en todo el continente. El aumento de las grandes propiedades provoca una señorialización de la sociedad, con la existencia de grandes propietarios, que se van a convertir en la élite dominante de este periodo y que van a ser capaces de someter a una gran parte de la población, los siervos que trabajan en el señorío.
La nobleza era el escalón más alto dentro de la sociedad estamental. El noble lo era por nacimiento mas allá de su situación económica y esta condición heredada era transmitida de padres a hijos. Además eran titulares de grandes extensiones de terreno dentro de los territorios en forma de señoríos.

Una de las características principales de la nobleza era la posesión de ciertos privilegios, que podían variar en función de la coyuntura política y el reino. En general se puede decir que el poder de la monarquía se definía en contraposición al de la nobleza. Una nobleza poderosa e influyente solía ser consecuencia de una monarquía débil, y de igual manera un monarca autoritario siempre tenia un control mayor sobre los privilegios de la nobleza.
La variedad de estos privilegios eran  muy grande aunque ciertos elementos comunes se daban en casi todos los casos, como el derecho a portar armas, o el de ocupar ciertos cargos dentro de la estructura del reino. Es especialmente significativo el caso del alto clero ampliamente monopolizado por la nobleza y que usualmente era el destino de los hijos no primogénitos de un noble.
Los señoríos eran la expresión física de toda esta organización, estos variaban según el titular de la propiedad podían pertenecer al Rey (realengo), a un noble, a la iglesia, o a las ordenes militares. En el mapa de los diferentes señoríos, se evidencia un gran desequilibrio Norte-Sur, ya que se puede observar un importante numero de propiedades de gran extensión en la mitad Sur peninsular, consecuencia de las ampliaciones de territorio de los reinos cristianos en la lucha contra el Islam, y una gran predominancia de pequeñas propiedades en la mitad Norte que tienen su origen en la génesis de los reinos cristianos, momento en el cual el territorio disponible era mucho mas limitado.

Dentro de los señoríos el señor tiene inmunidad  legislativa y jurisdiccional, en virtud del cual el señor tiene una serie de prerrogativas de tipo judicial y político, que son una fuente de poder (nombra a las autoridades locales, ejerce la justicia, cobra tributos) y en algunos casos sus normas van a estar por encima de las leyes del reino.

El campesino sujeto a señorío territorial era un siervo sin libertad personal aunque el grado de sometimiento al señor varía en función de la época, del territorio y del tipo de señorío (por lo general los señoríos eclesiásticos solían ser más benevolentes con sus siervos)

También depende de quién es el señor y, así, podemos distinguir entre señoríos eclesiásticos y laicos. Entre los primeros destacan los de abadengo (en manos de monasterios y conventos) y los de las órdenes militares; entre los laicos, los de realengo son del rey (incluyendo las ciudades con fueros, que a su vez son señores de grandes zonas rurales) y los solariegos los de la nobleza.

La gran propiedad,  feudo o señorío era un extenso territorio dirigido por una persona de la nobleza (eclesiástica o civil). Los feudos eran autosuficientes (de ahí la poca importancia del comercio en la Alta Edad Media) y constaban de los siguientes elementos:

La casa señorial, donde residía el señor feudal con su familia y servicio. Era un edificio hecho de piedra y situado en una posición elevada para controlar el territorio. Con el tiempo muchas acabaron convirtiéndose en castillos y palacios. 
Los mansos, eran cada una de las divisiones que había en el feudo. Se trataba de parcelas que cedía el señor a los aldeanos a cambio de una renta.
La reserva señorial, era la parte de tierras de cultivo no entregada a los aldeanos, pero trabajada por ellos para el sustento de la familia del señor.
Bosque y zona comunal, de donde se obtenía leña, caza y pastaba el ganado. Era de uso comunal.
Los alodios, que eran pequeñas propiedades de hombres libres.
Una pequeña aldea donde habitaban los campesinos y en la que, normalmente, había una pequeña iglesia. En ella se encontraban el molino, el horno, el lagar y la fragua del herrero, donde los aldeanos molían el trigo, cocían el pan, hacían el vino y fabricaban utensilios de metal. 

El señor tenía un control casi absoluto de los aldeanos. Obtenía de ellos rentas feudales, generalmente en especie, por el alquiler del manso, por el uso del bosque, así como por el uso del molino, el horno y el lagar. También debían trabajar gratis en la reserva señorial. Tenía jurisdicción plena, es decir, gobernaba, administraba y ejercía justicia. Además, como hemos visto antes, tenía inmunidad: ni el rey ni otro señor podía inmiscuirse en los asuntos de su feudo.


La sociedad estamental

Una sociedad estamental es aquella organizada en estamentos. En la Edad Media éstos constituían grupos cerrados a los que se accedía fundamentalmente por nacimiento. Aunque podía haber alguna escasa posibilidad de trasvase de uno a otro grupo (ennoblecimiento por méritos, compra, etc), lo que caracterizaba esa sociedad eran la estabilidad y la inercia. A diferencia de la capitalista, dividida en grupos en función de su riqueza y, por tanto más variable y dinámica, la estamental era casi inmutable.

Cada estamento se correspondía con un estrato o grupo definido por un común estilo de vida y análoga función social. Era impermeable, es decir, sus miembros no podían mudar de condición.  

Jurídicamente era desigual. Cada una de las personas que lo componía era portadora o no de privilegios, en función de su pertenencia a una u otra categoría. Los privilegios consistían en la exención de obligaciones (impuestos) y el derecho a ventajas exclusivas.

Había un estamento privilegiado en el que se incluían la nobleza y el clero y otro no privilegiado que englobaba en su seno al resto de los estratos sociales: burgueses, artesanos, campesinos y grupos marginales.   
Al estamento privilegiado se accedía (salvo en el caso del clero) por nacimiento o por concesión especial del monarca (bajo el pago de una importante cantidad de dinero) y es muy variado, existiendo desde grandes señores terratenientes o grandes de España  y poderosos obispos y arzobispos hasta pequeños nobles con escasas propiedades como los hidalgos (hijos de algo)








lunes, 7 de noviembre de 2016

HISTORIA DE ESPAÑA. LA EDAD MEDIA. LA REPOBLACIÓN.

La “Reconquista”, o más propiamente dicho, la expansión de los reinos cristianos se llevó a cabo desde los núcleos de resistencia cristianos en el norte peninsular a partir del siglo VIII, aunque se va a intensificar a partir del siglo XI y se prolongará hasta 1492, cuando los Reyes Católicos pusieron fin al dominio musulmán en la península.
            Paralelamente a ese proceso de conquista militar del espacio se va a producir un proceso de colonización, organización y administración de los nuevos territorios que se conoce con el nombre de Repoblación, esto no significa que los territorios conquistados quedaran vacíos de gente o despoblados, significa más bien que estos territorios pasaban a ser controlados por otro poder y que ese poder, para asegurarse el control del territorio, va a favorecer la llegada a estas tierras de colonos cristianos para compensar el exceso de población de origen no cristiano. Estos pobladores cristianos podían provenir de los núcleos del norte (de tierras montañosas, pobres y superpobladas), de las comunidades mozárabes del sur que emigraban al norte cuando la presión de los musulmanes sobre ellos creció (épocas almorávides y almohade)  e incluso de zonas de la Europa al norte de los Pirineos (a los que genéricamente se llamaba francos, de hecho en muchas ciudades de origen medieval se conserva aún en el callejero referencias a este hecho como calle de los francos, o en nombre de pueblos como Villafranca).
Esta REPOBLACIÓN perseguirá diferentes objetivos:
- Políticos: organizar y administrar los nuevos territorios
- Económicos: poner en explotación estos nuevos territorios, en la meseta norte será importante la agricultura cerealista, en la submeseta sur la ganadería adquirirá una gran importancia, sobre todo la ganadería trashumante que adquirirá grandes privilegios cuando Alfonso X cree el Concejo de la Mesta.
- Militares: Proteger los territorios recién conquistados y convertirlos en punto de partida para nuevas conquistas.

A medida que avance la expansión hacia el sur vamos a observar distintos tipos de repoblación, estos diferentes sistemas de repoblación van a estar relacionados con los efectivos demográficos disponibles y de la densidad de la población islámica que permaneció en las zonas conquistadas. El resultado final fue una estructura de la propiedad en la que el río Tajo actúa como divisoria entre una España latifundista al sur y una España de pequeñas y medianas propiedades al norte.



Repoblación siglos VIII-X. Repoblación del valle del Duero y zona pirenaica
Alfonso I repobló los valles de Cantabria con mozárabes procedentes de las tierras del Duero. Más tarde, cuando las fronteras del reino alcanzaron dicho río (con Alfonso III), fue preciso ocupar grandes extensiones con pobladores del norte y mozárabes huidos de Al-Andalus. En un principio, esta repoblación siguió el modelo de presura, que al principio tuvo un carácter espontáneo sobre todo en el valle del Duero, primera de las grandes áreas conquistadas que precisaban ocupación. Desarrollada en los siglos IX y X principalmente, desde el IX hay noticias de ocupación de la tierra por pequeños campesinos que, en una “repoblación espontánea”, se ponían a cultivar, más tarde esta posesión sería reconocida por el rey.
Ya en la segunda mitad del siglo IX, el rey o grandes magnates toman en sus manos la organización de la ocupación, y se pasa a hablar de una "repoblación oficial": ellos entregaban las tierras a campesinos para que las cultivasen. Estos campesinos serían en un principio libres, y su propiedad reconocida por el Rey. Este modelo de repoblación se encuentra también en el área pirenaica bajo el nombre de aprisio . Este proceso repoblador dio lugar a la creación de un importante sector de campesinos que poseían sus propias parcelas de tierra, los llamados “pequeños propietarios libres” que a la larga caerían en dependencia de señores o monasterios. Por otra parte la colonización de las llanuras del Duero posibilitó que el reino astur-leonés, hasta entonces inmerso básicamente en la actividad ganadera y forestal, adquiriera una dimensión agraria, pues los cultivos principales de las zonas repobladas eran los cereales.
También en esta época vamos a ver un modelo de repoblación monacal llevada a cabo por los monasterios. Consiste en que un monasterio se instala en un lugar despoblado y actúa como foco de atención de pobladores a los que entrega tierra para que las trabajen, es decir, que mucha gente acudirá a los alrededores de los monasterios. El monasterio ofrece: defensa, escuelas, atención espiritual, talleres para confeccionar artículos artesanales etc...Este tipo fue importante en la zona de alta de Castilla y La Rioja.


   Repoblación de tipo concejil (2ª mitad del XI y 1ª del XII). Del Duero al Tajo.
Años más tarde, los reinos de Castilla y León, procedieron a la repoblación del territorio situado entre el río Duero y el Sistema Central, al que se denominaba las Extremaduras (de Extremo Dorii, al otro extremo del Duero). Allí se establecieron colonos originarios de las tierras situadas al norte de este río. La repoblación de este territorio, fue fundamentalmente “concejil”. Los municipios fronterizos (Salamanca, Ávila, Segovia, etc.) recibieron privilegios por los que se convertían en entidades semiautónomas, que disponían además de un extenso territorio (llamado “alfoz”), cuya roturación y cultivo confiaban a hombres libres, de acuerdo con lo estipulado en sus fueros.

La repoblación de los valles del Tajo y del Ebro tiene una peculiaridad. Eran zonas muy pobladas y en donde permanecerá una abundante población mudéjar. Y a ellos acudieron, también, los mozárabes perseguidos y expulsados por los almorávides tras la expedición de Alfonso I el Batallador.


Repoblación con Órdenes Militares (mediados del XII a principios del XIII). Valle medio del Guadiana y el Turia.
A finales del siglo XII, las órdenes militares fueron las encargadas, favorecidas por la corona, de repoblar los territorios fronterizos. Así las órdenes del Temple y del Hospital se asentaron de las montañas de Teruel y la zona del Maestrazgo; las de Calatrava, San Juan y Santiago se ocuparon de la Meseta Sur; y la de Alcántara fue la protagonista en la zona extremeña. En torno a los castillos de las órdenes se fue aglutinando población que recibía la protección de los cruzados a cambio de trabajar sus tierras (encomienda).


Repartimientos (siglo XIII), Valencia, Andalucía (Guadalquivir) y Murcia.
Por último, a lo largo del siglo XIII, Andalucía y Murcia fueron repobladas por catalanes, aragoneses, pero sobre todo, por castellanos. La alta nobleza, las órdenes militares y la Iglesia recibieron extensos donadíos. Se trataba, en su mayoría, de regiones ricas, pero devastadas por las campañas de aquellos años. Una parte de la población musulmana huiría a Granada, pero la mayoría permaneció, relegada a zonas rurales (posteriormente siervos).
Las viviendas y tierras fueron adjudicadas a los conquistadores mediante el sistema de repartimientos: evaluadas las propiedades disponibles se dividían en donadíos (de tamaño grande), y heredades (de tamaño pequeño). Las primeras se adjudicaron a la alta nobleza y alto clero, mientras las segundas se cedieron a otros nobles y caballeros que habían participado en la conquista. Los campesinos que hubieran luchado en las milicias concejiles recibieron pequeñas parcelas.
Dentro de estas etapas debe considerarse un elemento diferencial: los Estados occidentales repoblaron tierras que estaban vacías mientras que los orientales repoblaron zonas que tenían una fuerte población musulmana.

domingo, 6 de noviembre de 2016

HISTORIA DE ESPAÑA. LAS FASES DE LA RECONQUISTA

Se ha venido en denominar Reconquista al período de la historia de la Península Ibérica comprendido entre los años 718 (fecha probable de la rebelión de Pelayo) y 1492 (final del reino de Granada). Durante este largo período, reinos cristianos y musulmanes coexistieron y lucharon en el territorio peninsular.
El término es muy discutible. Pese a los esfuerzos de algunos de los reinos cristianos por presentarse como "sucesores" de los visiogodos, los reinos que "reconquistaron" la península nacieron con posterioridad a la invasión islámica . No obstante, la expresión se utiliza ampliamente entre los historiadores, tanto en España como en el extranjero, para designar este período histórico.


Podemos distinguir diversas fases:

Primera etapa (siglos VIII-X)
Desde las primeras escaramuzas de importancia, como la victoria cristiana en Covadonga (722) se abre un largo período en el que los núcleos cristianos del norte consolidan su territorio y avanzan tímidamente hacia el sur. El reino asturiano alcanzó la línea del Duero en el año 910. Esto llevó a que Ordoño II (914-924) trasladara a León  el centro político del reino. A partir de entonces se comienza a hablar de reino astur-leonés, y después de reino de León.

Segunda etapa (siglos XI y primera mitad del XII)
Aprovechando la debilidad musulmana tras el fin del Califato y la disgregación de los Reinos Taifas, León y Castilla rebasan la Cordillera Central y ocupan la cuenca del Tajo. Toledo se reconquista en 1085. La ocupación del reino de Toledo significó la incorporación a su reino del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo. 
Tras el freno impuesto a la reconquista por la invasión almohade, el avance hacia el sur se reactivo en los reinos orientales cuando Alfonso I de Aragón reconquistó Zaragoza en 1118 y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, conquistó Tortosa (1148) y Lérida (1149). Mientras Portugal conquistaba Lisboa en el 1147.

Tercera etapa (fines del siglo XII y principios del XIII)
Tras la interrupción del avance con la llegada de los almohades, poco a poco Castilla-León consiguió dominar el valle del Guadiana y de los pasos de Sierra Morena. Ese proceso culminó con la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), que abrió definitivamente el avance cristiano hacia el valle del Guadalquivir y Valencia.


Cuarta etapa (siglo XIII)
Rápida ocupación del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) por Fernando III el Santo (1252) y de Valencia y las Baleares por Jaime I el Conquistador (1276). Quedará el reducto musulmán de Granada hasta 1492.


Estas fases de la expansión cristiana vienen acompañadas de una compleja evolución política de los reinos cristianos peninsulares, a medida que los núcleos primitivos de resistencia avancen hacia el sur van a ir evolucionando y transformándose en distintas entidades y reinos, aunque siempre se acaba imponiendo una cierta tendencia a la unión.

Al avanzar la reconquista, el reino de Asturias traslada su sede a León y se convierte en el Reino de León, avanzando en el tiempo, Castilla se independizó de León (siglo X, con el conde Fernán González), Portugal acaba escindiendose de León en el siglo XII y Aragón se expandió hacia el sur. Posteriormente Castilla absorbería a Asturias, a León, a Galicia, mientras el Reino de Navarra quedaba comprimido entre Aragón y Castilla y finalizaba así su expansión . Aragón absorbió al condado de Barcelona y al Reino de Valencia (a principios del siglo XII, Petronila de Aragón contrajo matrimonio con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y el hijo de ambos Alfonso II fue el primer monarca en heredar los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona) A partir de ese momento la unión de estos dos territorios se conoció como la Corona de Aragón.


Al final de la Edad Media, la península estaba repartida en cuatro reinos cristianos: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal y el reino musulmán de Granada.


jueves, 3 de noviembre de 2016

HISTORIA DE ESPAÑA. 2. LA EDAD MEDIA. El origen de los reinos cristianos.

COMENTARIO DE TEXTO
Como ya he dicho en clase, para el lunes, (y fecha límite martes) recojo el comentario del siguiente texto:

La batalla de Roncesvalles
La formación de la Marca Hispánica y el Reino de Pamplona

“Se encamina Carlomagno a España, con el mayor aparato guerrero posible; una vez franqueada la cadena de los Pirineos, se le entregaron todas las plazas y fortalezas, pero a su retorno, en los mismos Pirineos, experimentó algo de la perfidia de los Vascones.

Pues, cuando el ejército desfilaba en larga columna, como lo exigía lo abrupto y estrecho del lugar, los Vascones, que habían tendido una emboscada en la cima del monte, se abalanzaron sobre la columna que escoltaba a la impedimenta, y empujaron a los soldados que la protegían a un valle situado más abajo y trabando batalla los mataron hasta el último.

Después de los cual, apoderándose del botín, protegidos por la noche que caía, se dispersaron con gran rapidez...

Porque el enemigo, realizada la hazaña, se dispersó de tal manera, que ni siquiera la “fama” pudo hincar el lugar donde poderlos buscar."

Eginhardo, “Vita Karoli”, 830

Ya sabéis:
- Clasificación (1.50)
- Análisis (3)
-Comentario (4)
- Síntesis, conclusión y crítica (1.5)

HISTORIA DE ESPAÑA. UNIDAD 2. LA EDAD MEDIA. El origen de los reinos cristianos.

Hoy hemos visto en clase la formación y evolución de los primeros núcleos de resistencia contra el dominio musulmán que se van a ir originando en el norte de la península, protegidos muchas veces tras los sistemas montañosos del norte (Macizo Galaico, Cordillera Cantábrica y Pirineos
  Hemos visto como estos primeros núcleos de resistencia surgen gracias al poco interés que muestran los musulmanes por estas zonas de difícil acceso y de escaso valor económico para ellos, de hecho, en un primer momento los musulmanes continuarán con su afán expansionista intentando avanzar por el sur de Francia, objetivo este que acabará fracasando debido a la resistencia del pueblo franco, que acabará venciendo a las tropas musulmanas en Poitiers en 732. 
Derrotados los musulmanes cesan en su empeño de expansión por Europa y se dedican a consolidar su dominio de la península produciéndose los primeros intentos estatalizadores bajo el emirato independiente y el califato. Gracias a este desinterés de los musulmanes por estas tierras del norte van a configurarse allí poco a poco unos núcleos de resistencia compuestos por gentes del norte que siempre habían sido reacios a cualquier dominación (ya sea romana, visigoda o musulmana) y algunos emigrados visigodos, sobre todo afines al bando de don Rodrigo que habían huido a las montañas tras la derrota de Guadalete. 
Parece ser que estos visigodos acabarán forjando una unión con estas tribus norteñas y ambos comenzarán una expasión hacia el sur que años más tarde se va a intentar legitimar declarándose estos nuevos reinos como herederos del antiguo reino visigodo y por lo tanto con el deber de arrebatar las tierras a los musulmanes. Los primeros focos de resistencia estarán localizados en tres zonas: 
 El reino astur en el occidente y que acabará controlando un gran territorio tras la cordillera cantábrica desde Galicia hasta lo que hoy sería el País Vasco y cuyo origen estaría en la Batalla de Covadonga.  Tras expandirse por el valle del Duero y fijar su capital en la ciudad de León pasa a denominarse Reino de León y de él poco a poco se van a ir desgajando algunos territorios que acabarán convirtiéndose en el Reino de Castilla y el Reino de Portugal.

 Los condados aragoneses y Pamplona (Navarra) en el Pirineo occidental y central que acabarán convirtiéndose en el reino de Navarra y el reino de Aragón, reinos que pervivirán gracias a conjugar el apoyo de los francos con el apoyo de los muladíes del valle del Ebro.

La Marca Hispánica, o zona fronteriza del sur del Reino Franco donde los reyes francos van a nombrar una serie de condes, bien francos bien de origen autóctono, para controlar una zona peligrosa debido a ser zona de frontera entre los francos y el estado andalusí. Mientras exista peligro estos condes permanecerán fieles a los francos que pueden prestarle ayuda en caso de agresión, pero a medida que la frontera avanza hacia el sur estos condes comienzan a independizarse de la tutela franca, que ya es patente a finales del siglo IX con Wifredo el velloso. Estos condados catalanes acabarán liderados por el conde de Barcelona y más tarde, por matrimonio de Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, con Petronila, heredera del reino de Aragón, los condados catalanes acabarán unidos territorialmente, que no políticamente, a la Corona de Aragón.

                    

miércoles, 2 de noviembre de 2016

HISTORIA DE ESPAÑA. UNIDAD 2. LA EDAD MEDIA. LA BATALLA DE COVADONGA

A veces es complicado elaborar una historia objetiva, que describa una realidad histórica tal y como es sin expresar en ella opiniones o una cierta subjetividad, somos personas y a la hora de hablar, de escribir, a veces de forma involuntaria y otras veces intencionadamente dejamos entrever nuestra opinión al respecto de un asunto, por lo tanto ningún documento histórico esta totalmente limpio de una cierta subjetividad por parte del autor y es que aunque alguien vea los hechos en persona, a la hora de contarlos los va modificar consciente o inconscientemente posicionándose en un lado o en otro. 
Hoy en día, a pesar de que vivimos rodeados de información y podemos obtener una visión más objetiva de la realidad, sin embargo no podemos tener un conocimiento 100% objetivo, como ejemplo podemos tomar una noticia de actualidad, cojamos por ejemplo una noticia relacionada con la crisis del PSOE y la dimisión de Pedro Sánchez y leamos la noticia en varios medios de comunicación (bien de carácter más progresista como Público o El País o bien más conservadores como El Mundo o La Razón, por poner ejemplos) y veremos como cada periódico va a narrar los acontecimientos de una manera o de otra, como los mártires de unos medios son tratados como verdugos por otros, como si de buenos y malos se tratara...

Si hoy en día, en la sociedad actual y con infinidad de medios para conocer y relatar los hechos históricos, tenemos disparidad de versiones imaginaos que podrá pasar con la historia hace mil o dos mil años cuando las noticias no volaban por la red ni reporteros de 50 cadenas cubrían un acontecimiento...pocas fuentes han llegado hasta nosotros y además estas fuentes nos son ingenuas o sinceras, sino que muchas veces están contadas desde un bando, generalmente el bando de los vencedores.

Después de este rollo sobre el conocimiento objetivo de la realidad pasamos a ver uno de los acontecimientos que dio comienzo a ese proceso que tradicionalmente se ha llamado RECONQUISTA, la batalla de Covadonga, un rifirrafe entre los norteños peninsulares opuestos siempre a cualquier dominación y los musulmanes que  habían ocupado la Península Ibérica. Para las fuentes cristianas, este acontecimiento será narrado como una gran batalla donde los visigodos huidos hacia el norte, junto con las gentes del norte y liderados por el noble visigodo Pelayo derrotaron un gran ejército musulmán que iba a reclamarle el pago de tributos (en dinero o en especie, como el legendario tributo de las cien doncellas), 300 cristianos derrotaron a mas de 180.000 musulmanes, eso sí, ayudados por la virgen de Covadonga, que provocó un desprendimiento que diezmó el ejército musulmán...y no sería esta la única vez que una virgen aparece lanzando piedras contra los moros o Santiago, espada en mano, rebanando cabezas de infieles...
Santiago matamoros en la batalla de Clavijo (Retablo en Valladolid)

 Todo ocurrió en el año 722, bueno o en el año 718...tampoco podemos saber exactamente la fecha exacta de este acontecimiento, y aquí os dejo lo que nos dicen las fuentes que pasó en realidad:
La batalla de Covadonga vista por los cristianos:
Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Aseuva, y el ejército de Alqama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de la cueva (…). Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar contra los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue, al punto, muerto Alqama y apresado el obispo Oppas. En el mismo lugar murieron 124.000 caldeos, y los 63.000 restantes subieron a la cumbre del monte Aseuva y, por un lugar llamado Amuesta, descendieron a la Liébana. Pero ni éstos escaparon de la venganza del Señor.

Crónica de Alfonso III (s. X)

La batalla de Covadonga vista por los musulmanes

Dice Isa ben Ahmad al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos de al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder (…). Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de sus país (…) y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por la abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?».


Al-Maqqari, Nafh al-tib (s. XVII)

HISTORIA DE ESPAÑA. UNIDAD 2. LA EDAD MEDIA. LA RECONQUISTA

Visto ya el apartado de Al Andalus, comenzamos a ver el desarrollo de los reinos cristianos del norte peninsular, su origen y expansión hacia el sur y su evolución política que conduce de la diversidad de reinos  y monarquías cristianos a la existencia de una única monarquía que va a gobernar los distintos territorios hispanos a finales del siglo XV.

Antes de comenzar con el tema hay que mencionar dos términos que han tenido una gran importancia en el estudio de la Edad Media española, los términos de RECONQUISTA y REPOBLACIÓN.

Pero... ¿Existió realmente esta RECONQUISTA?
Reconquistar algo es volver a conquistar lo que se había perdido. Tradicionalmente se ha venido diciendo que la Reconquista fue el proceso de recuperación por los hispano-visigodos cristianos el territorio peninsular perdido en favor de los musulmanes, que se inició en 722 (batalla de Covadonga) y que terminó en 1492 (conquista de Granada).
Pero la Reconquista así entendida presupone dos condiciones previas: que los musulmanes hubiesen conquistado la mayor parte de las tierras de la Península y que los habitantes hipanogodos sintiesen, simultáneamente, que habían perdido tales tierras. La primera de tales condiciones puede aceptarse con más o menos reservas; la segunda, no, ya que la mayor parte de los hispanogodos siguieron siendo dueños de cuanto poseían (recordemos el pacto de Teodomiro), lo más que notaron fue el cambio de autoridades, de hecho como hemos visto en clase, a la larga, una gran parte de esta población se convirtió al Islam.

La ideas de la "pérdida de España" y, consiguientemente, de la necesidad de reconquistarla surgió lentamente; fue introducida en la España de los reinos cristianos por los mozárabes desplazados de Al-Andalus, sobre todo en el reinado de Alfonso II (791-840) quien, por influencia de esos mozárabes, se proclamó sucesor de los reyes visigodos y en cuya época tuvo lugar el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago. No obstante, la idea de la pérdida de España no se consolidó hasta casi cien años después, durante el reinado de Alfonso III (866-911). Se trata más bien de una conquista y expansión de los reinos del norte, cuya vinculación a la monarquía visigoda es secundaria y más bien tardía.


Y ¿qué podemos decir de la REPOBLACIÓN?
Podríamos definir repoblación como la acción de volver a habitar lo que ha quedado despoblado o abandonado. Entendiendo así este concepto tampoco describe una realidad histórica. Estudios antiguos defendían que con la llegada de los musulmanes a la península una gran parte de los visigodos huyeron al norte (hoy sabemos que esto es FALSO) dejando despobladas numerosas tierras que fueron ocupadas por los musulmanes, y serían los bereberes los que ocuparon el valle del Duero reservándose los árabes y sirios las ricas tierras del levante y el valle del Guadalquivir, según estas fuentes los bereberes sintiéndose ofendidos emprendieron una guerra civil contra los árabes y fueron derrotados y masacrados, quedando así definitivamente despoblado el valle del Duero para ser repoblado años más tarde por los reyes astures con gentes de las montañas... Hoy en día se considera que esta zona de la meseta nunca quedó totalmente despoblada, bien es cierto que las ciudades no vivían sus mejores momentos (recordad que desde la crisis del Imperio romana se había producido una ruralización de la sociedad) pero tenemos constancia documental de la existencia de pobladores que habían quedado en una TIERRA DE NADIE y que por lo tanto no estaban sometidos a ninguna autoridad. Lo que si van a hacer los reyes cristianos del norte a medida que avanzan hacia el sur va a ser organizar políticamente el territorio, es decir, establecer centros de poder que organicen y vertebren este territorio y lo pongan bajo el poder de la monarquía o más bien bajo el poder de un señor delegado por el rey, fundando señoríos (civiles-condados y eclesiásticos-monasterios) y revitalizando las ciudades como centros de control del territorios (dirigidas por señores u obispos)
El término repoblación es por tanto un término confuso que no hace referencia al significado concreto de dicho término, si no que se refiere más bien a la articulación, organización administrativa y vertebración de los territorios conquistados y a la colonización de aquellas tierras no ocupadas o abandonadas, por vasallos del rey para ponerlas bajo el control de la monarquía.


jueves, 27 de octubre de 2016

HISTORIA DE ESPAÑA. LA EDAD MEDIA. La sociedad andalusí.

LA SOCIEDAD ANDALUSÍ

·              Fue una sociedad muy compleja y variada formada por los árabes, los beréberes,  los hispanovisigodos cristianos,  los judíos, los conversos y, por último, las minorías de esclavos y marginados.
·              Tras la ocupación musulmana muchos habitantes cristianos (hispanovisigodos) decidieron convertirse al Islam.
·              En Al-Andalus había bastante tolerancia religiosa, y los cristianos y los judíos, a los que los musulmanes llamaban "hombres de libro" (referido al Viejo y Nuevo Testamento),  podían conservar su lengua, sus costumbres y su forma de vestir.
·              Los puestos más importantes de la sociedad eran ocupados por los árabes. Los árabes fueron la minoría dominante en el al-Ándalus. Fueron los que ocuparon la parte más alta de la sociedad andalusí. Los primeros árabes que llegaron a España, los conquistadores y sus descendientes, se diferenciaron de los demás llamándose baladíes.
·              Los árabes se asentaron, fundamentalmente, en las ciudades. La segunda oleada de árabes llegó con los Omeyas, fueron los sirios, y estos se instalaron, sobre todo, en las ciudades del sur.
·              Los árabes ocuparon los rangos y puestos de privilegio durante todo el periodo, incluso en los reinos de taifas. Acapararon las magistraturas, el monopolio de los negocios y los latifundios. Pero también se adaptaron al país: hablaban árabe y latín romance.
·              Los beréberes eran también musulmanes, pero no eran árabes, por lo que normalmente no tenían tanta relevancia en la vida económica y política, de hecho a la hora de repartir las tierras, en muchos casos las menos fértiles, y por lo tanto las peores (la Meseta, las zonas de montaña) fueron otorgadas a los beréberes, procedentes del norte de África. Esto hizo que durante la época de Al-Andalus se llevaran a cabo sublevaciones y revueltas por parte de los beréberes que se negaban a ocupar un papel secundario en la sociedad.
·              Los muladíes, la población de origen hispanorromano y visigodo que adoptó la religión, la lengua y las costumbres del Islam para disfrutar de los mismos derechos que los musulmanes tras la formación de al-Ándalus. Dentro de estos, podemos distinguir dos grupos, una élite procedente  la nobleza visigoda, que acabó fundiéndose con la árabe, aunque en zonas alejadas protagonizó movimientos secesionistas, como el de los Banu Qasi en el valle del Ebro. Una mayoría, precedentes de la antigua plebe, fue un grupo más humildes, la mayoría optó por una conversión que, fuera de consideraciones religiosas, les eximía de pagar el impuesto territorial y personal que gravaba a los no creyentes, entre otros beneficios sociales que reportaba la adhesión a la cultura dominante.
·              La tolerancia de Al Andalus se ve en que las gentes del libro o dimmíes como los judíos o los  mozárabes conservaron sus riquezas, sus instituciones, su nobleza y su Iglesia. Mantuvieron  vivos sus ritos y sus edificios de culto, aunque no pudieron construir otros nuevos, ni arreglarlos, lo que implicó un progresivo deterioro de las iglesias.
·              Los mozárabes fueron los cristianos que vivieron bajo dominio musulmán, y  los mudéjares serán los árabes que vivan bajo dominio cristiano. Los mozárabes hablaban entre ellos en su lengua latina y en árabe con los musulmanes, por lo que era una sociedad bilingüe. Había muchos mozárabes en Al-Andalus y vivían tanto en el campo como en la ciudad, y no vivían en guetos, sino mezclados con los demás habitantes de otras religiones. Con el paso del tiempo muchos se convirtieron al Islam para pagar menos impuestos. Más tarde, ya durante los Reinos de Taifas, la tolerancia disminuyó y la vida de los cristianos y  judíos en zona musulmana fue más difícil. Con el avance de la Reconquista y la Repoblación muchos mozárabes decidieron emigrar a las tierras cristianas del norte con el fin de pertenecer a la religión mayoritaria y obtener así más privilegios y tierras.
·              No había muchos judíos en Al-Andalus, pero sí sabemos que al principio fueron una parte de la sociedad con mucha influencia y poder, tanto político, como cultural y económico. Usaban la lengua árabe más que los mozárabes y estaban más integrados, sin embargo, cuando la tolerancia acabó fueron perseguidos con mayor crueldad y se les obligó a vivir en guetos separados, eran las llamadas juderías.
·              En Al-Andalus existió la esclavitud y también había prisioneros de guerra.
·              Los musulmanes contrataron en muchos casos soldados eslavos, famosos por su coraje y fuerza, para luchar con ellos en las guerras contra los cristianos, de ahí que se encuentren en las filas árabes mercenarios de origen eslavo. En algunos casos dichos soldados eran prisioneros de guerra.
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LA JERARQUÍA SOCIAL EN AL-ANDALUS
·              La sociedad islámica, como la cristiana, fue básicamente estamental, de tipo feudal. En la cúspide de la sociedad estaba el califa o el emir, un descendiente del Profeta que estaba por encima de los demás mortales, pero que gobernaba los asuntos terrenales. Era, al mismo tiempo, jefe espiritual y temporal. El califa, es el único con poder para interpretar las leyes establecidas en el Corán.
·              El segundo escalón lo constituía la aristocracia funcionarial. En realidad no existía una nobleza como la cristiana, sino que los aristócratas eran la familia real, árabes y los que tenían cargos de importancia concedidos por el califa, el cual los dotaba con rentas y tierras.
·              En el tercer escalón estaban los notables, ricos y poderosos, letrados, comerciantes, artesanos, etc. En su mayoría fueron beréberes y la élite muladí.
·              Por debajo estaba la masa, o pueblo, que era la categoría inferior de los miembros libres de la sociedad islámica. Encuadrados en el pueblo estaban desde los campesinos más pobres, no mejor considerados que los mozárabes pobres, hasta los artesanos con posibles de las ciudades.
·              Por su parte los mozárabes tenían su propia jerarquía social interna, muy parecida a la de los reinos cristianos. Los nobles cristianos estaban socialmente mejor considerados que la masa islámica. 

·              Los judíos también tenían su jerarquía interna, encabezada por los rabinos. Ambas sociedades estaban sometidas al poder califal, e incluso a algún noble árabe.